Es el único deporte autóctono colombiano, creado en Boyacá, este deporte es practicado en casi el 90% de la población colombiana.  Esta disciplina deportiva empezó a ser practicada desde hace más de 500 años por los indígenas Muiscas, habitantes de los departamentos de Boyacá y Cundinamarca.

Para esa época se conocía con el nombre de Turmequé y era parte fundamental de las fiestas ceremoniales. El municipio de Turmequé, en la época de la conquista era un lugar de encuentro de gran importancia, puesto que allí se reunían nuestros antepasados Muiscas para comercializar sus productos agrícolas y de manufactura, con los cuales se hacían trueques, y al final de estas jornadas de intercambio, se reunían a realizar concursos deportivos. De ahí viene el primer nombre para el tejo, el cual era Turmequé, nombre que corresponde a la población donde se practicaba dicho deporte. El Turmequé se jugaba con un disco de oro llamado “zepguagoscua”, que era obtenido mediante trueque o canje realizado con indígenas de otras regiones del país.

El tejo desde sus inicios, ha consistido en lanzar un disco, ya sea, de oro como el que usaban los Muiscas, o el metálico, con el que actualmente se practica. Para jugarlo, se utiliza un campo de juego de 18 metros de largo donde se ubican dos canchas rellenadas con arcilla, con un diámetro aproximado de 1 metro de ancho por 1 metro de largo y 50 centímetros de altura con un ángulo de inclinación de 45 grados. La técnica consiste en lanzar los discos y hacer explotar las "mechas", es decir, las papeletas rellenas de pólvora, que se encuentran colocadas en un círculo metálico llamado Bosín, el cual se ubica en el centro de cada cancha. El tejo es un deporte de competencia, en el cual se enfrentan jugadores en forma individual o también por equipos. Hay varias adaptaciones del tejo: la más tradicional consiste en introducir el tejo dentro de un círculo metálico conocido como tejín o bosín, en cuyo borde se colocan de una cuatro mechas, según la región o tipo de competencia.

Partes De La Cancha de Tejo

Una campo convencional de tejo, está compuesto, como se dijo anteriormente, por dos canchas con características similares ubicadas generalmente a 18 metros la una de la otra; cuentan con una zona de lanzamiento reglamentario y en sí misma cada cancha se compone por el Bosín, eje fundamental del juego donde se ubican las "mechas" y sirve como objetivo principal del juego, ya sea introduciendo el tejo en este elemento circular que tiene un radio aproximado de 15 a 20 centímetros, haciendo explotar las papeletas del pólvora, o tratando de quedar lo más cerca posible a él, con el objetivo de ganar puntos y acumularlos para ganar la partida. 

El relleno de la zona de juego se hace generalmente con arcilla, la cual es humedecida constantemente para garantizar la introducción adecuada de los tejos, evitando que reboten o se salgan de la cancha; en campos más profesionales se rellenan con plastilina, elemento que ensucia menos las manos y las ropas de los jugadores, además que es más fácil de retirar de los tejos.

Existe también una modalidad llamada mini-tejo, la cual se practica en familia en canchas más pequeñas y con una distancia aproximada de 8 metros, esta disciplina tiene una gran difusión pues se practica en la calle y en los patios de las casas, ya que las canchas son por lo general portátiles, por lo que se pueden cargar y ubicar fácilmente casi en cualquier parte.

Reglas del juego:

  • Se definen dos “careadores” o capitanes del juego (cuando se hace por equipos).
  • La partida se juega a un cierto número de “manos” puntos que pueden ser de 15 – 30.
  • Quien lance y quede más cerca del bosín gana una mano (un punto).
  • Quien explote una mecha gana tres manos (tres puntos).
  • Quien haga un bosín (meter el tejo en el bosín) gana 6 manos.
  • Quien haga una moñona (meter el tejo en el bosín y además reventar una mecha) gana 9 manos.